miércoles, 19 de marzo de 2008

Las vacaciones de su vida

La playa estaba muy hermosa esa mañana. No lucía el sol, pero las nubes bajas acechando a las olas daban al paisaje una sensación de melancolía que calaba el alma.

Nadie hubiera dicho que Martín estaba gozando de unas merecidas vacaciones. Sentado en la arena con su portátil hacía repaso de todo lo que había dejado pendiente de hacer. A su lado descansaba una botella de vodka mezclado con naranja.

De vez en cuando su mirada se perdía en el horizonte mientras su mente iba lejos, muy lejos. Volvía al día en que por primera vez le dijo a Joanna que la amaba, volvía al día en que dejó la casa de sus padres para mudarse con ella a un pequeño piso de las afueras, volvía al día en que hicieron su primera comida juntos, su primera colada juntos y, porqué no, a su primera discusión.

Cuando llegaba a este punto volvía a su trabajo, a sus cosas pendientes. Era consciente de que su desidia a veces hacía que cosas que había empezado con mucho empuje quedaran en el cajón del olvido sin terminar. Odiaba ser así, odiaba hacer eso.

Su mente volvía al pasado. Retazos de vida que volvían para recordarle todo lo que había sido su vida, lo bueno y lo malo. Su mejor amigo era su mejor amigo desde tiempos del instituto. No recordaba haber tenido gente más cercana que él, quitando a Joanna y a su familia, y no creía que pudiera tener nada tan profundo con nadie más. En mente se proyectaban los ratos que habían pasado juntos, las horas que habían pasado hablando de chicas, y los buenos momentos que habían compartido durante tantos años.

No había nadie más en la playa. Era abril, pero entre semana no había mucha gente que fuera a la playa que él amaba. Había ido allí desde que era pequeño, con sus padres, y creía que no había lugar más hermoso que ese.

En el portátil, lleno de ventanas abiertas, estaban todos los asuntos pendientes de Martín. Uno a uno fue cerrándolos todos, escribiendo correos y rellenando formularios.

"Todo tiene que estar perfectamente cerrado para el fin de mis vacaciones. No quiero tener nada pendiente"

Mientras se decía esto su mente volvió atrás, a un pasado no muy lejano, pero que él quería tener muy enterrado dentro. Escuchó de nuevo en su cabeza la última discusión que tuvo con Joanna. El portazo que dio antes de irse, y vio la mirada de odio que le dirigió justo antes del portazo. La última mirada que le dirigió. La última de su vida.

Poco a poco las ventanas abiertas de su portátil iban disminuyendo. Iba cerrando temas, sacando de la bandeja de pendientes los temas más urgentes, dejando para el final lo más divertido, si podía llamarse así. No dejaba de teclear, aunque el cansancio le cerraba los párpados.

Cuando cerraba los ojos veía a Samuel. Su mejor amigo, su amigo de juventud. La persona a la que había confiado toda su vida, cerrando el fondo de su corazón a cualquier otra persona que no fueran él o Joanna. Pero esta vez lo que veía era su mirada fría, sin sentimientos, cuando se despidió de él por última vez. No le dio ninguna razón. Sólo le dijo que había decidido que la senda que estaban andando juntos se había bifurcado y que cada uno tenía que tomar un camino diferente. Martín se quedó frío, helado más bien. Conocía bien a su amigo, y sabía que era capaz de estas cosas, pero no podía creer que también pudiera ser así de cruel con él. Habían sido más de 10 años, y los cerraba con un razonamiento como este! Tardó mucho tiempo en reaccionar. Meses tal vez. Al cabo de unos meses volvió a verle, y Samuel le saludó con un "Ah hola" de los que se dirige a los semi-desconocidos.

Era tarde, se estaba haciendo de noche y cada vez tenía más sueño. Le costaba escribir en el portátil, no notaba las teclas como hacía una hora, pero tenía que cerrar todos los temas pendientes antes de dormir. Había dejado los dos últimos correos para el final. Abrió el primer mensaje, "Para Joanna". Sólo le escribió dos palabras "TE AMO". El segundo mensaje era para Samuel. Le dijo que había sido una de las personas más importantes en su vida. Cerró el mensaje con un "Te quiero, hermano".

Ya no había más ventanas abiertas en el portátil. Había cerrado todos los temas pendientes.

Dejó el portátil a su lado, se quitó toda la ropa y fue hasta la línea de las olas. El agua estaba muy fría, no había tocado el sol en una semana, pero él no lo notaba. Tenía el cuerpo entumecido. Fue adentrándose más y más, dejando que el mar le limpiara todos los malos recuerdos y toda la soledad. Hizo un último repaso para asegurarse de que todo estaba bien. Había escrito a su abogado para dejarlo todo en orden, al banco para cancelar los seguros y la hipoteca, al trabajo con todos los temas pendientes e instrucciones sobre dónde estaban todas las llaves y datos que tenía. No se había dejado nada.

Ya podía fundirse para siempre con el mar, ese mar que acariciaba la playa que tanto amaba.

Pero nadie le había dicho que le dolería tanto.

___________________________________________________________________________________
Las tres palabras para este cuento son de Cecilia, y son playa, vacaciones y amigos.

*Nota: Lo he escrito simplemente con lo que me iba viniendo a la cabeza. He escrito sin parar durante una hora. Lento pero constante. Cuando lo he releído, aunque no me ha gustado lo que leía, no he hecho prácticamente cambios. Con esto quiero decir que este cuento se queda así porque así ha venido, pero no comparto para nada lo que Martín termina haciendo. Creo que la vida es tan bella como queramos verla, y que merece la pena seguir adelante te pase lo que te pase. Algunas de las cosas que hay en el cuento han salido directamente de mi vida, otras no, pero el sufrimiento de Martín es mío en gran parte (lo que concierne a Samuel, más que nada y alguna otra cosita desperdigada). Aun así, sigo pensando que la vida es bella.

Gracias a C y a JR por animarme sin querer a volver a escribir. Creo que sois los únicos que leéis este blog, así que entenderéis que para mí sois especiales. Un abrazo.

1 comentario:

lasoniete dijo...

ara ja no seran els únics que llegiran aquest blog... jejeje
prometo seguir-lo! i sóc dona de paraula! ;)